miércoles, 12 de junio de 2013

SISTEMA NACIONAL DE NIVELACION Y ADMICION

SNNA

IES: INSTITUTO SUPERIOR TECNOLOGICO DE AVIACION CIVIL

INTRODUCCION A LA COMUNICACIÓN CIENTIFICA
ICC

ENSAYO

“FRACTURAS”

NOMBRE: ERICK GARCIA

CC: 1721444808

PARALELO: “C”  (M03)

PROFESOR: DRA. XIMENA BAÑO
                                                                                        Quito 30 de mayo del 2013


 FRACTURAS
“Las fracturas curadas nos hacen más fuertes”
                                                                          (Ralph Waldo Emerson)
             
Desde la antigüedad el hombre se ha preocupado por rehabilitar a los individuos que han perdido sus condiciones físicas, por consecuencias de patologías o accidentes dentro de su vida cotidiana.
            Es razonable aceptar que el hombre primitivo ya tuviera padecimientos y que necesitara de sus semejantes para tratar de aliviar o solucionar sus dolencias, los primeros momentos del ser humano se desarrollan en el mundo hostil, en el que la supervivencia de los homínidos era muy corta y difícil, es sorprendente el cumulo de datos que pueden deducirse del estudio de la estructura ósea a juzgar por los restos y reconstrucciones disponibles.
            También se han encontrado malformaciones esqueléticas en fósiles (asimetrías de pelvis, pes varus, sindactilias) en yacimientos prehistóricos tanto de Europa como en África. Se han hallado evidencias de huesos fracturados, en alguno de los cuales se produjo la consolidación con un alineamiento bastante aceptable.
            Los primeros actos terapéuticos sobre heridas y traumatismos se basan en una metodología adquirida, aceptada y asimilada, que reposa en el inconsciente de la humanidad. Los pueblos primitivos actuales han tratado las heridas y demás lesiones traumáticas de una forma empírica pero muchas veces eficaz basándose en este método de trabajo aunque distorsionado por las creencias.
En la actualidad las fracturas son un tema que se debería tomar con discreción y seriedad ya que puede haber ocasiones en las que las personas que han sufrido alguna fractura grave por falta del tratamiento adecuado queden con lesiones o secuelas de las cuales a pesar de rehabilitaciones no queden curadas completamente.
 El propósito de este ensayo es el de conocer sobre las principales fracturas y sus causas, su cuidado y sobre cómo debemos tratarlas en caso de sufrir una fractura para no tener problemas en el futuro.
Las fracturas son soluciones de continuidad que se originan en los huesos, a consecuencia de golpes, fuerzas o tracciones cuyas intensidades superen la elasticidad del hueso. En una persona sana, siempre son provocadas por algún tipo de traumatismo, pero existen otras fracturas, denominadas patológicas, que se presentan en personas con alguna enfermedad de base sin que se produzca un traumatismo fuerte. Es el caso de algunas enfermedades orgánicas y del debilitamiento óseo propio de la vejez.
            Existen varios tipos de fractura, que se pueden clasificar atendiendo a los siguientes factores: estado de la piel, localización de la fractura en el propio hueso, trazo de la fractura, tipo de desviación de los fragmentos y mecanismo de acción del agente traumático, al respecto (Gaudinez, y otros, 2004) dicen que  “Los traumatismos por partes blandas provocan una alteración del aporte sanguíneo a los fragmentos de la fractura y alteran la consolidación ósea” (p5)
            Según el estado de la piel las fracturas se clasifican en; Fracturas cerradas. Son aquellas en las que la fractura no comunica con el exterior, ya que la piel no ha sido dañada.
            Fracturas abiertas. Son aquellas en las que se puede observar el hueso fracturado a simple vista, es decir, existe una herida que deja los fragmentos óseos al descubierto. Unas veces, el propio traumatismo lesiona la piel y los tejodos subyacentes antes de llegar al hueso; otras, el hueso fracturado actúa desde dentro, desgarrando los tejidos y la piel de modo que la fractura queda en contacto con el exterior.
            Los huesos largos se pueden dividir anatómicamente en tres partes principales: la diáfisis, las epífisis y las metáfisis. La diáfisis es la parte más extensa del hueso, que corresponde a su zona media. Las epífisis son los dos extremos, más gruesos, en los que se encuentran las superficies articulares del hueso. En ellas se insertan gran cantidad de ligamentos y tendones, que refuerzan la articulación. Las metáfisis son unas pequeñas zonas rectangulares comprendidas entre las epífisis y la diáfisis. Sobre ellas se encuentra el cartílago de crecimiento de los niños. Así, las fracturas pueden ser, según su localización.
            Epifisarias (localizadas en las epífisis). Si afectan a la superficie articular, se denominan fracturas articulares. Cuando la fractura Epifisarias se produce en un niño e involucra al cartílago de crecimiento, recibe el nombre de epifisiólisis.
            Diafisarias (localizadas en la diáfisis). Pueden afectar a los tercios superior, medio o inferior.
            Metafisarias (localizadas en la metáfisis). Pueden afectar a las metáfisis superior o inferior del hueso.
            Las fracturas se pueden localizar en; fractura vertebral, fractura craneal, fractura clavicular, fractura escapular, fractura humeral, fractura cubital, fractura radial, fractura, carpiana, fractura metacarpiana, fractura falanges, fractura costal, fractura esternal, fractura sacra, fractura coxígea, fractura de cadera, fractura femoral, fractura rotuliana, fractura tibial, fractura peronea, fractura del tarso, fractura metatarsiana.
            Según el trazo de la fractura; Transversales; La línea de fractura es perpendicular al eje longitudinal del hueso.
            Oblicuas; La línea de fractura forma un ángulo mayor o menor de 90 grados con el eje longitudinal del hueso.
            Longitudinales; La línea de fractura sigue el eje longitudinal del hueso.
            Conminutas; Hay múltiples líneas de fractura, con formación de numerosos fragmentos óseos.
            En los niños, debido a la gran elasticidad de sus huesos, se producen dos tipos especiales de fractura, Incurvación diafisaria, en tallo verde.
            Incurvación diafisaria; No se evidencia ninguna fractura lineal, ya que lo que se ha producido es un aplastamiento de las pequeñas trabéculas óseas que conforman el hueso, dando como resultado una incurvación de la diálisis del mismo.
En tallo verde; El hueso está incurvado y en su parte convexa se observa una línea de fractura que no llega a afectar todo el espesor del hueso.
Según la desviación de los fragmentos; Anguladas: los dos fragmentos en que ha quedado dividido el hueso a causa de la fractura forman un ángulo.
Con desplazamiento lateral; Las dos superficies correspondientes a la línea de fractura no quedan confrontadas entre si, por haberse desplazado lateralmente uno o los dos fragmentos.
Acabalgadas; Uno de los fragmentos queda situado sobre el otro, con lo cual se produce un acortamiento del hueso afectado.
Engranadas; Uno de los fragmentos ha quedado empotrado en el otro.
Según el mecanismo de producción; Traumatismo directo. La fractura se produce en el punto sobre el cual ha actuado el agente traumático. Por ejemplo: fractura de cúbito por un golpe fuerte en el brazo.
Traumatismo indirecto. La fractura se produce a distancia del lugar donde ha actuado el agente traumático. Por ejemplo: fractura del codo por una caída sobre las palmas de las manos.
Contracción muscular brusca; En deportistas y personas con un gran desarrollo muscular se pueden producir fracturas por arrancamiento óseo al contraerse brusca y fuertemente un músculo determinado. También se han observado fracturas de este tipo en pacientes sometidos a electroshok.
Los principales signos y síntomas de las fracturas son; Inflamación, Rubor, calor, tumor y dolor
Deformidad ósea; el hueso pierde su eje y su forma habitual impotencia funcional, el paciente no puede mover los músculos que se insertan en los fragmentos porque producen desplazamiento de la fractura y no el movimiento esperado.
El tratamiento para las fracturas variara mucho dependiendo del tipo de fractura, localización, y en ocasiones estado general así como la edad del paciente que nos permitirá realizar tratamientos más o menos agresivos. Al respecto (Gaudinez, y otros, 2004) creen que “La experiencia juegan un papel muy importante en el tratamiento de las fracturas, cada fractura tarda un tiempo determinado en consolidar y, con experiencia, el medico puede determinar la evolución de esta” (p9)
En términos generales el tratamiento consiste en restablecer la forma del hueso y en inmovilizarlo durante un periodo determinado que dependerá de varios factores. No se puede establecer una pauta de tratamiento estricta para ninguna fractura aunque si existen una serie de consideraciones que los profesionales teneos en cuanta para afrontar las diferentes situaciones: 
El hueso fracturado: Existen algunas localizaciones que requieren en prácticamente todos los casos la cirugía para restablecer la continuidad del hueso. Como por ejemplo en el caso de las fracturas de fémur. Salvo en niños de muy temprana edad, las fracturas de fémur siempre se tratan con cirugía.
La edad y el estado médico del paciente: Existen fracturas que se tratan quirúrgicamente en casi todos los casos, salvo en pacientes de edad avanzada y con deterioro importante del estado de salud donde la cirugía y la anestesia suponen un riesgo mayor que el dejar una fractura sin tratar
(Gaudinez, y otros, 2004) Al respecto dicen que una cuestión importante para el medico es saber cuándo una fractura ha consolidado lo suficiente como para permitir las actividades normales diarias. La evaluación clínica, radiográfica y la experiencia con respecto al tiempo que tarda en consolidar cada fractura siguen siendo las bases para la evaluación de este aspecto. Estos métodos no han cambiado sustancialmente durante las décadas y están basados en la información empírica desarrollada durante años. El objetivo del tratamiento de la fractura es la consolidación de la misma, de forma que se restaure la función mecánica del hueso, es decir, su capacidad de soportar cargas y mantener la función articular. Hay que lograr que se consolide la fractura  evitando las secuelas que se pueden producir como son la perdida de reducción de la misma, rigidez tisular y atrofia muscular. (P8) 
Para las fracturas que ocurren en ciertos casos se deben tomar en cuenta ciertos factores de primeros auxilios aparte de la rotura del hueso, hay otros síntomas que pueden acompañar una lesión ósea, dependiendo de la severidad y la circunstancia en que se produjo la lesión. Esto es lo que puedes hacer para ayudar a mantener a la víctima cómoda y prevenir una lesión mayor hasta que llegue la ayuda.
Se debe Inmovilizar la zona lesionada, pero no intente moverla a su posición original, a menos que la circulación está cortada, no muevas a una persona con una fractura de cadera o pelvis. Si es preciso moverla, sujeta las piernas con una toalla o manta en medio de ellas y pon a la persona suavemente sobre un tablero.
Coloca una férula en el hueso lesionado amarrándolo con suavidad a un objeto rígido, como por ejemplo una tabla o palo, o incluso un periódico enrollado
Comprueba la circulación sanguínea. Presiona la yema de tus dedos firmemente sobre la piel en algún lugar más allá de la ruptura, si se torna color rosa la circulación podría estar en peligro. También puedes ver la piel pálida o azulada, entumecimiento u hormigueo y perdida del pulso si observamos algunos de estos síntomas se debe pedir ayuda médica de inmediato
Coloca hielo en el área lesionada para prevenir una hinchazón, no se debe colocarlo directamente se debe colocar envolviendo en un paño
Trata de prevenir un shock, haz que la persona se coloque en forma plana sobre su espalda y eleve los pies unos 12centimetros por encima de la cabeza, cubre a la persona con algún abrigo o manta. Omite este paso si la lesión se produjo en la cabeza, cuello o espalda.

            Se puede concluir que las fracturas dependiendo del caso pueden ser muy graves, pueden ocasionar  lesiones muy fuertes en el individuo es por eso que se debe saber sobre este tema y de cómo tratar a la persona víctima de una fractura.
Las fracturas deben ser tratadas rápidamente dependiendo del caso en el que se presenten se debe seguir los pasos de primeros auxilios para que así la persona no sufra consecuencias en el futuro.
Es por eso que cuando alguien sufre de alguna fractura debe acudir inmediatamente donde el medico especialista previo de haberle dado los primeros auxilios, seguir al pie de la letra los tratamientos y medicamentos para la pronta recuperación.
Por eso todos debemos saber sobre las consecuencias que causan las fracturas los factores que inciden para su buena recuperación, y sus resultados dependiendo de la constancia de las rehabilitaciones.
           

Bibliografía


Bellido, P. (2003). Sarcopenia y fractura de cadera. marcel.

cirujia articular. (1 de 06 de 2013). cirujia articular. Obtenido de http://www.cirugiaarticular.com/fracturas/tratamientoFractura/

Clemencia, O. (31 de 05 de 2013). eFisioterapia.net. Obtenido de http://www.efisioterapia.net/articulos/generalidades-las-fracturas

Gaudinez, R., Hoisington, S., Hoppenfeld, S., Kram, D., Lewin, j., Lonner, B., . . . Spero, L. (2004). Fracturas. Madrid: Marban.

Mcrae, R. (2009). Tratamiento practico de fracturas. españa: elsevier.